La pérdida del dualismo, no hay buenos y malos

Hoy día en el adviento de lo que serán las elecciones en México, me parece claro que se ha perdido la definición de quiénes son los buenos y quiénes son los malos. O por lo menos los dos bandos, hemos estado siempre acostumbrados en este dualismo simplista de visión política, los centralistas contra federalistas, liberales contra conservadores, los de derecha contra la izquierda, los buenos contra los malos, y así, podemos irnos, constitucionalistas contra revolucionarios, preguntándonos siempre si Miguel Hidalgo era enteramente bueno, o si tenía un lado oscuro, o si Iturbide fue en realidad un traidor a la Patria, a lo que nos preguntariamos primero, si Hidalgo era o no federalista, o creía o no en una federación al estilo anglosajón,o en cambio, Santa Anna fue en realidad un vendepatrias ante la ola imparable del destino manifiesto, era o no malo, y por qué de su reelección, ¿acaso no veían los mexicanos en esos tiempos su maldad?

Hasta nuestros días, lo que nos toca presenciar con el régimen al poder siendo en este caso el PRI, era sencillo culpar y determinar una dualidad, por un lado el PRI es malo porque lleva mucho tiempo en el poder, y la alternancia será buena porque naturalmente la oposición está menos corrupta e influenciada, en esta dualidad, más que hablar del propio PRI y sus atropellos, es la visión de que los buenos vienen a salvarnos, que modernamente se encaró con el PAN. Los de derecha contra los de izquierda, [sigo sin saber de qué lado son cada uno de estos].

Después vino el despertar, existe una continuidad, el PAN seguía la agenda neoliberal dispuesta desde el Consenso de Washington y que ningún presidente mexicano se ha apartado, la agenda de apertura comercial comenzó a finales de los 80’s y sigue hasta nuestros días, una agenda marcada en el neoliberalismo, donde las instituciones serán las que nos lleven a la modernidad y nos quiten del lastre de la pobreza, resolviendo por si mismo todos nuestros problemas, la economía y el comercio, por sí mismos borrarán la corrupción del sistema. Al menos eso fue lo que se sintió en esos años.

En los 90’s ante la devaluación, la culpa no fue de las personas, sino de la propia corrupción del sistema del que se debían hacer ajustes. Pero que seguirían adelante, durante toda esa década, entrando al año 2000 ahí, vino la “nueva” clase política, personas, enteramente contrarias al régimen, o eso pensamos.

Sin embargo, siguieron con dicha agenda, en temas económicos, siguiendo lo que sus predecesores habían dispuesto, luego vienen las crisis de derechos humanos, y resulta que no son tan buenos, como los habíamos pensado, se había disipado el bueno y el malo, los tricolores contra los blanquiazules.

Hoy ante las elecciones federales, al parecer todos los de la contienda, no parecen ni de izquierda ni de derecha, ni buenos ni malos, sino todo lo contrario, una masa uniforme en el que se evidencia la clase política de la que no la es, el pase de estafeta se dará, con un dejo de continuidad y seguimiento, con independencia del partido, del color o de la ideología que se exponga, no existen verdaderas alternancias de poderes políticos, tendrémos una aburrida continuidad, de lo que se ha hecho siempre, una política a la mexicana.

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