Si no ves más allá de tu frontera estaremos perdidos

Las elecciones en México, las elecciones en EUA, las elecciones en Europa, todo es elegir, la elección se vuelve una falta de virtud cuando lo único que se elige es por miedo y porque no hay de otra, o tal vez porque no alcanzamos ver más allá de lo que tenemos delante nos conformamos con el horizonte que nos otorgan nuestros ojos, más perdemos de vista lo que ve nuestra espalda, así con parcialidades elegimos, una visión parcial de todo, en México elegimos y fue un grave despertar, estábamos esperanzados por la venida del mesías mexicano envuelto en colores blancos y azules, pero no sucedió así, creímos que esa elección nos llevaría en automático a una transubstanciación milagrosa que quitaría todos nuestros pecados creando un nuevo México.

La realidad es diferente, fue un duro despertar, la mierda que vivimos y la alegría que vivimos es de todos, todos los que hacemos de México ser lo que es, no una sola persona, muchas, hablemos de millones, los políticos como seres humanos ciudadanos que habitan y comparten nuestra geografía e idiosincrasia, son un reflejo exacto de lo que es la sociedad mexicana en su conjunto, hay personas muchas, dentro de los que me cuento, en la que nos es difícil cambiar de opinión, aceptar lo que dice el otro, no sabemos escuchar, somos cacofónicos y ruidosos, se nos olvida la dulzura del silencio.

Se nos olvida la calma de la escucha, la de darse un tiempo para ver, ver no solo el presente sino lo que los demás declaman como un futuro más promisorio, ese futuro promisorio, no llegará por una sola persona, sino por la construcción de todos. Esa construcción es diferente, ya que tenemos que romper con nuestros prejuicios y poder analizar lo que cada uno de nuestros seleccionables proponen.

No solo el presidente, el diputado y senador, así como el presidente municipal, el gobernador y diputado local.

Lo anterior cuesta y da trabajo, pero no solamente tenemos que votar, tenemos que estudiar y saber por quién votar, México se arroja este verano ante un nuevo baile de máscaras, ante el jolgorio y la violencia, el color, el blanco, el verde y la sangre. No espero nada de los que vengan sino de los que estamos, los que nos quedamos, los ciudadanos, los co-habitantes de esta hermosa porción de tierra a la que la hemos llamado México, y que tenemos la oportunidad de cuidar.

Como diría la canción, no tenemos cosas sino equipaje. Y espero dejar un mejor lugar de como lo encontré, no para mí, sino para los que me continúen en este viaje.

 

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