Elecciones en México, una aproximación, al menos eso creo.

Ver las elecciones en México es un ejercicio de lo más interesante, por un lado están las movimientos de candidatos independientes y por el otro tenemos las candidaturas a través de los partidos políticos, a nivel estatal y municipal las candidaturas han pasado sin tanto sobresaltos, dejando de lado lo ensangrentado de los comicios. Lo cual deja entrever lo sangriento y desalmado que es México, siempre vuelto a la sangre, a los extremos.

Entre lo que leía, pensaba y meditaba, las elecciones a nivel federal tienen más de lo mismo, promesas para combatir problemas que son transversales como la corrupción, la educación, etc. Como la falacia de la transversalidad de las propuestas y su combate harán un cambio automático.

Es cierto que combatiendo la corrupción se eliminarán muchísimos males, pero la corrupción es una consecuencia no un fin en sí mismo, la corrupción es la hija favorita y privilegiada de la impunidad, es decir, la falta de estado de derecho, se habla de corrupción pero nunca se habla de su enemiga intima que es la transparencia.

Tuvieron la oportunidad de decir que a través de la tecnología podríamos llegar a tener un país más transparente y por consiguiente se bajarían los niveles de corrupción al poder dar un seguimiento puntual cómo y de qué manera se administran los recursos. Es decir, un Gobierno abierto y transparente.

Lo interesante de los debates es que fueron infumables, la retórica fue una constante, el diálogo y las propuestas quedaron un poco en segundo plano y no hubo explicaciones contundentes del rumbo que llevarán a cabo sus gobiernos.

Ahora bien, con lo que tenemos ¿a dónde vamos?

Nos dirigimos a una votación, la cual dicen es histórica, pero no lo creo así, al menos eso fue lo que yo vi anteriormente en la votación histórica del año 2000, todas las señalan con votaciones históricas. Mas bien, son trascendentes debido a que se enfila el rumbo de la nación para los próximos 6 años. Nada más, nada menos.

Veo en el aire, por así decirlo, en el que me pregunto, ¿por qué López Obrador y MORENA, generaron tanto arrastre? Puede ser una pregunta sencilla, pero no lo es tanto, ya que el mexicano se acostumbra, como con el PRI, nos acostumbramos a una Presidencia Imperial, y por el otro, el normalísimo y continuidad pregonados por el PAN a través de Anaya, no son del todo temas desechables; en los seguidores de MORENA, hay algo de justificación más que de ánimo de documentación en las propuestas.

El signo de los tiempos, por lo menos estos tiempos mexicanos, siguiendo la tesis de Ortega y Gasset, es que hay tiempos que son más femeninos que masculinos, y además hay tiempos que apuntan hacia los jóvenes, adultos o viejos.

En todo esto, yo siento que estamos en presencia de un tiempo mexicano mucho más femenino con la combinación de un tiempo de viejos o adultos mayores, sea como sea, hay una búsqueda a encontrar esa abuela que nos cobije, porque hemos generado muchos errores y queremos recomenzar.

Esta abuela que queremos que nos cobije, la encontramos en el cuidado de nuestra madre tierra, y el cuidado de nuestros jóvenes por las abuelas abnegadas que les quieren y cuidan a pesar de los pesares. La búsqueda de paz y seguridad se han traducido en una afinidad orgánica en el partido de MORENA, quien ha sabido adaptarse a la feminidad del tiempo mexicano, lo que da un convencimiento natural para las personas de seguir a su candidato que es López Obrador.

Ahora, lo que he visto no es tanto que las personas crean fielmente desde el principio en las propuestas dadas por Obrador, sino que tal vez, buscaron justificar esa afinidad que no se explica por la razón sino por la querencia, por la afinidad, en donde han descubierto argumentos que le dan a ellos la razón de por qué votar por dicho candidato.

Lo que resulta interesante, es que con mucha paradoja, había una candidata mujer e independiente, Margarita Zavala, pero la sombra de su esposo el ex-presidente Calderón, en su aura, podremos pensar de una mujer pero con una sombra marcada de masculinidad, en cambio, en Obrador hay una realidad de hombre con una sombra muy marcada de feminidad alrededor, un aura femenina, lo que le da fuerza y mayor legitimidad, no tanto por las ideas, sino por los tiempos que corren, que veo, son más femeninos volcado a los viejos.

Será interesante indagar más sobre esta tesis, que me parece interesante.

 

 

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