La judicialización de la política

El nuevo Modelo Educativo #Tec21, como académicos nos empuja a encontrar nuevas fronteras de conocimiento, en la que convivan áreas de conocimiento hermanas, como es el caso de nuestra escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, en la que conviven Derecho, Relaciones Internacionales, Economía, y Transformación Pública, por lo que me he dado a la tarea de leer y reencontrarme con áreas del conocimiento que me son altamente disfrutables, lo emocionante bien dicen, esta al otro lado de tu frontera.

En esta primer preocupación dentro de la carrera de derecho es entender naturalmente nuestro campo de acción principal siendo el derecho, pero tenemos que entender como juristas que las herramientas con las que se trabaja son productos hechos por los políticos, a nivel nacional e internacional, cuestiones que son estudiadas a fondo por parte de Relaciones Internacionales y Transformación Pública, tomando decisiones que implican forzosamente cuestiones económicas.

Ante este nuevo reto, me arme de varios libros, hay uno muy interesante editado por Oxford, uno de sus ensayos es “La Judicialización de la Política”, escrito por Ran Hirschl (está en inglés), el análisis va encaminado a entender cómo las cortes supremas se les ha puesto tal cual en el ojo del huracán, sobre todo en democracias jóvenes y no tan jóvenes.

Teniendo que resolver cuestiones mega-políticas, un concepto que es la primera vez que leo, estas cuestiones de Mega-Política generan cuestiones o de unidad o de alta polarización dentro de un país. Hoy en día, creo que es en donde gravitará México por los próximos tres sexenios presidenciales.

México, visto como una democracia joven, sigue en la exploración de los límites de lo que se debe o no discutir en la arena pública, y esas discusiones de todo tipo, ya sea de comercio, educación, migración, trabajo, protección al medio ambiente, uso de drogas, libertad reproductiva, que, como lo había dicho antes afectan la vida política de un país, ya sea para unirlo o para dividirlo de manera profunda. Sin embargo, esas no son cuestiones Mega-Políticas, ya que son del día a día.

Recayendo estas decisiones en última instancia en las Corte Supremas, las cuales típicamente se les entiende como mecanísmos puramente jurídicos desvinculados de cualquier sesgo político, pero como lo sostiene Hirschl esto no es así.

Los jueces dentro de estos altos mandos jerárquicos-jurídicos, implica no solamente una decisión que en primera instancia va encaminada a la protección o reinterpretación de una norma constitucional, sino también trae de manera subyacente la preocupación política para el país reflejado en los jueces que tienen que tomar tal decisión. Lo cual en democracias jóvenes, como la de México, dicho rol adquiere una relevancia muy importante para la vida política del país.

Así, tenemos jueces que no solamente deciden jurídicamente, sino también política hecha desde las Cortes Supremas, lo cual es natural al ser órganos creados políticamente, principalemente las Cortes Supremas, como es el caso Mexicano. Por lo pronto la Suprema Corte de Justicia en México sufrirá una transformación como un elemento crucial en el aparato político del país, lo cual Hirschl se refiere a la “juristocracia”, esto no quiere decir, que sea lo más deseable o lo mejor, pero a mi manera de ver, son a quien recuriremos de manera natural para obtener una decisión  sobre una cuestión Mega-Política que significará la razón de ser de un país.

Las cuestiones Mega-Políticas a las que debería enfrentarse la Suprema Corte de Jusitica de la Nación para hacer una transformación desde la medula política del país tiene que ver a mi parecer con una última área fundamental, ya que se han hecho cambios profundos, como lo es la auténtica división de poderes, la terminación del presidencialismo a través de elecciones más transparentas y potencialmente más limpias, es decir, el proceso y cambio en los procesos electorales ha sido un elemento determinante dentro de la vida política del país, pero no es suficiente, la Suprema Corte está llamada a un último elemento y es el dilema de justicia restaurativa en democracias en transición.

México debe de ser entendido como un país que tuvo un cambio de régimen autoritario, hoy en día es un país post-autoritario, en el cual sucedieron y suceden múltiples actos que caen en violaciones profundas de derechos humanos que rayan en cuestiones genocidas, por tanto, el último llamado para implicar un cambio profundo dentro de la vida política del país, es tal cual enfrentar a los políticos y militares que violaron de manera profunda derechos humanos y la propia Constitución, para dar un sentido de restauración y de una verdadera transición a un país plenamente democrático. Entender y dar a entender que los expresidentes, gobernadores y altos-mandos militares no están por encima de la ciudadanía, ni de las componendas por cambios de partido, como un entendido pacto de no agresión.

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