El Silencio de los Animales

Ofrezco unas breves palabras de reflexión sobre el ensayo de John Gray titulado “El Silencio de los Animales” de la editorial Sexto Piso y una magnífica traducción de José Antonio Pérez de Camino, de muchos temas que se tratan en este ensayo exquisito, hay una parte que me puso a pensar, y es el meliorismo, es decir, el concepto de la mejora gradual en la humanidad, o que con el tiempo y de poco a poco la sociedad irá cambiando para mejor.

De manera contundente Gray no cree en ello, es más, él es un ateo místico, que tal vez hablaré más acerca de lo que significa esto del ateísmo místico, por lo pronto, el no cree en la mejora de poco a poco de la humanidad. Es más creo que no cree en la humanidad, como ese concepto del conjunto de humanos unidos para el mejoramiento de la raza humana.

Unos días una sociedad existe y es, y después de la vuelta de otros años, esas sociedades no son, convertidas en cenizas o siendo solo tristes recuerdos de lo que una vez fueron.

Para las Ciencias Sociales esto implica una gran problemática ya que a palabras de Gray con referencia a Arthur Koestler “entendió un hecho con el que los liberales melioristas se negaban enfrentarse: el progreso gradual a menudo es imposible”.

Koestler escribió el libro “Escoria de la Tierra”, y después de haber vivido lo que vivió en la segunda guerra mundial concluye:

“Tal vez el don de Hitler no era la demagogia ni la mentira, sino el acercamiento fundamentalmente irracional a las masas, la llamada a la mentalidad prelógica y totémica.”

Lo que vemos hoy en día con diferentes liderazgos en las naciones más poderosas de la tierra, es difícil apartarse de este punto de vista de Koestler, ver que a pesar de tanto mejoramiento al menos en la técnica, y por parte de las ciencias exactas, las otras, dígase las ciencias sociales, se enfrentan día tras día a la problemática de iniciar peligrosamente de cero.

Un Estados Unidos que teniendo una gran riqueza económica es también un país con un profundo racismo y supremacista racial, un México que busca ser atractivo económicamente pero que es profundamente racista enarbolado por la propia idiosincrasia mexicana, seguimos teniendo fe en que el progreso, dígase económico, nos llevará automáticamente a un mejor lugar.

Creemos que gracias al crecimiento económico, al menos lo digo por mi forma de ver las cosas en México, tendremos un mejor país. Pero creo que la brújula del crecimiento económico es una brújula que no apunta a ningún lado, da vueltas y giros como una veleta, por que no existe el norte.

Tal vez el norte sea llegar a un Estado de Ataraxia.

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